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Después de la celebración

María es y seguirá siendo Luz de nuestra esperanza

Palabras de la Hna. M. Catrin después de la celebración jubilar de los 100 años de las Hermanas de María de Schoenstatt.

Hna. M. Catrin
Superiora Provincial · Hermanas de María de Schoenstatt Chile.

“María es y seguirá siendo Luz de nuestra esperanza.”

Con el corazón lleno de alegría y gratitud por la hora de cielo vivida el reciente 5 de septiembre, quisiera agradecer en primer lugar a nuestra Mater y a nuestro Padre Fundador, por haber estado presentes de manera tal concreta y palpable entre nosotros, y habernos regalado tanta luz ese día, de principio a fin.

Cuando comenzamos a pensar en esta celebración Jubilar nos hicimos la pregunta: ¿Qué queremos celebrar y qué quisiéramos que pasase?

Primero respondimos que queríamos celebrar con todos el regalo de la vocación, del llamado de Dios a consagrar nuestras vidas por entero a Él en Schoenstatt; y expresar también nuestra gratitud a la Mater por la misión confiada a través de nuestro Padre Fundador; su audacia y generosidad al dar el sí a esta inspiración del Espíritu Santo, y su fidelidad a lo largo de este primer siglo de existencia.

Queríamos celebrar con todos, porque nuestra vocación no se entiende sin Schoenstatt, somos parte de esta gran Familia espiritual y por eso esperamos también que fuera un encuentro de Familia, que nos pudiéramos experimentar así, en torno a la Mater, que los que vinieran se pudieran encontrar con Ella y en Ella, entre nosotros.

Y creo que así fue, todo ello sucedió a la sombra de nuestro Cenáculo... “¡Gracias por todo Madre, todo te lo agradezco de corazón...!”

Gracias a cada uno por acompañarnos desde tantas partes, y algunas realmente lejanas; gracias por tanto cariño, por cada oración y saludo, por tantas, innumerables ayudas recibidas de todo tipo, antes y durante la fiesta.

Haber celebrado estos 100 años con una vivencia tan hermosa no es solo una alegría indecible, sino también un llamado y compromiso a renovarnos en nuestra misión de ser cada vez más María, amar y entregarnos a Schoenstatt en los próximos 100 años de existencia.

Estas palabras fueron compartidas también en la Revista Vínculo.

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